Parar todo, timón al medio

Todo marino sueña con el momento de ser nombrado Capitán de buque.

Al llegar ese momento tan anhelado, de un solo golpe y porrazo, comienza a sentir el prestigio, el privilegio y el peso del Comando, y pasa por su mente los pasajes de la novela Tifón de Joseph Conrad, en la que explica que en todo buque hay un hombre quien, en la hora de la emergencia o peligro en el mar no puede acudir a otro; un hombre quien es el responsable en última instancia por una navegación segura, el rendimiento de la maquinaria, el disparo preciso y de la moral de su tripulación.  Él es el Comandante, él es el Buque.

En su camarote y haciendo uso del imperativo categórico de la soledad del comando, constantemente planifica su próxima maniobra, y llegado el momento, actúa.

Por mas experiencia y millas que pueda haber acumulado en la vida, no siempre las maniobras salen como él las planifica.  La rutina, el clima, las condiciones meteorológicas y oceanográficas, la condición de las máquinas, el adiestramiento y la moral de la tripulación, el personal que maniobra en el muelle y en los remolcadores que asisten al buque, entre otros tantos, influyen en el resultado.

Y en no pocas ocasiones, cuando todo está saliendo mal, saca un As bajo la manga y ordena en voz fuerte, clara y enérgica:

¡PARAR TODO, TIMÓN AL MEDIO!

En ese preciso instante, que dura unos cuantos segundos a lo sumo, el Capitán otea el horizonte y analiza la situación, chequea las condiciones del viento y la corriente, precisa en cuánto está la deriva y la estrepada del buque, observa quien está en cada puesto de maniobra, analiza el resultado y lo compara con su plan de maniobras, reordena la situación tomando en cuenta el resultado obtenido hasta los momentos, toma las acciones oportunas para continuar la maniobra, y hace todo lo necesario para arribar a puerto seguro.

En ingeniería, al igual que en las maniobras de un buque, me atrevo a afirmar que – tomándome una «dispensa literaria» – los problemas son obvios, están allí; me explico:

Se requiere una solución para llevar agua del punto «A» al punto «B», con un caudal determinado para surtir a una población en particular; o se necesita diseñar y construir una facilidad portuaria para la carga y descarga de buques petroleros, de carga general o porta contenedores que tienen determinadas características, entre otros.

Las situaciones planteadas para los problemas indicados anteriormente no necesitan demostrarse, y las soluciones desde el punto de vista de la ingeniería, aunque con variantes, son prácticamente obvias; un equipo multidisciplinario procederá a desarrollar las diferentes opciones, con las características, restricciones y particularidades de cada caso.

Ahora bien, en el área de gestión los problemas no son obvios, se necesita demostrar que existen, y la definición del problema dependerá de las experiencias y los paradigmas de quien tenga ese deber o responsabilidad.

En el cuento de Alicia en el País de las Maravillas hay un pasaje ilustra bien el por qué es necesario definir bien los problemas de gestión:

“… Alicia dijo: Me dirías por favor, ¿Cuál es el mejor camino para salir de aquí́? El gato contestó: Eso depende de a donde quieres llegar…” (Lewis Carrol).

Alcia y el gato
Alcia y el gato

Si no sabemos dónde estamos y aún más, si no sabemos ni a dónde ni cuándo queremos llegar, cualquier camino que tomemos parecerá el correcto.

Durante mi experiencia académica en ambos lados del pupitre me encontré con una fórmula para visualizar los problemas, para definir dónde está la organización, y no es mas que la brecha existente entre una Situación Ideal y la Situación Actual.

Un problema es la brecha existente entre una Situación Ideal y la Situación Actual.
Un problema es la brecha existente entre una Situación Ideal y la Situación Actual.

En Gestión de Proyectos podemos establecer que la Situación Ideal está enmarcada dentro de las características de los proyectos exitosos, es decir, los proyectos que culminan a tiempo, dentro del costo estimado, con la calidad requerida y logrando la satisfacción del cliente; todo ello dentro de los estándares o buenas prácticas de gestión de proyectos adoptadas por la organización tales como el PMI, PRINCE, SCRUM, AGILE, etcétera; así como por los procedimientos internos establecidos y certificados bajo las Normas ISO 9001:2015 (Sistema de Gestión de la Calidad), OHSAS 18001:20017 à ISO 45001 (Sistema de Gestión de la Seguridad), ISO 14001:2017 (Sistema de Gestión del Medio Ambiente), entre otras.

Por otro lado, la Situación Actual la podemos evidenciar a través de un diagnóstico serio y sincero de la organización, definiendo aspectos como por ejemplo estar claro de cual es nuestro negocio (Misión); dónde estamos, y cuándo y dónde queremos llegar (Visión); el análisis de los indicadores de desempeño de los proyectos (si los hubiere); determinar cuántos proyectos han sido exitosos y cuántos no; compararnos con nuestra competencia en el mercado; sí hemos sido exitosos, preguntarnos sí queremos seguir siéndolo; definir sí vamos bien, sí necesitamos cambiar, sí queremos cambiar, y sobre todo, qué debemos hacer para cambiar.

Si logramos describir en uno o dos párrafos esa brecha entre la situación ideal y la situación actual, allí podremos palpar cuál es nuestro problema, y entonces, conociendo a dónde y cuándo queremos estar, tendremos los elementos necesarios para establecer la hoja de ruta a seguir.

De no actuar oportunamente como el Capitán del buque, las organizaciones corren el riesgo de seguir haciendo lo mismo en la espera de resultados diferentes (Albert Einstein dixit).

Llegado el momento, el líder de la organización o del proyecto, cual Capitán, debe ordenar parar las máquinas y timón al medio, y después del análisis apropiado, tomar decisiones oportunas para llegar a puerto seguro, de lo contrario todos los que tripulamos la nave corremos riesgo de colisión con resultados nada alentadores.

Autor: Antonio Pérez Aguirre

Después de mas de dos décadas como marino de guerra, formado como oceanógrafo y en planificación estratégica, decidí colgar el uniforme y afrontar nuevos retos, fue cuando me encontré en una gran encrucijada, no sabía como afrontar el mundo de la empresa privada. En esta ola de nuevos cambios, me tropecé con el fascinante mundo Gerencia de Proyectos y de la fotografía. La que me ha ayudado a entender que en la vida existen diferentes puntos de vista, el ejercicio de ver a través del visor de la cámara le ha dado un nuevo sentido a mi vida personal y profesional.

5 comentarios en “Parar todo, timón al medio”

  1. Excelente artículo, no se puede esperar menos de un investigador, académico y oficial de la Armada como tú, Bravo zulú por las espectaculares reflexiones, yo las necesito y ojalá aquellos que Comandan nuestro buque (Venezuela) también ordenen parar máquinas timón al medio, a ver si hacen un buen diagnóstico para después seguir

    Me gusta

  2. Excelente artículo, me gusta la analogía perfecta, no tiene desperdicio, el mensaje me llegó perfecto. Felicidades!! Necesitamos más artículos inspiradores como estos. Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .