Piratas y Corsarios en las organizaciones (II)

Una vez logrado identificar a los piratas o corsarios, hacer lo propio con los morganeers es mucho más fácil: actúan en gavilla, son aduladores, suelen tener escasez de criterio, y el sentido común no es común en ellos.

En la entrega anterior se estableció que en Venezuela se le suele decir piratas a aquellas personas, que, aunque teniendo títulos universitarios de cualquier nivel y que ocupan cargos importantes en las organizaciones, obvian por desconocimiento o adrede, principios, normas o procedimientos, para el «logro» de objetivos propios. 

También se estableció la diferencia entre el pirata y el corsario; aunque en principio el pirata y el corsario hacen lo mismo de hecho, no lo es así de derecho.  El corsario, a diferencia del pirata, goza de una patente de corso; es decir, le es permitido cometer actos de piratería en nombre de un Estado, en este caso, en nombre de una organización.

Ahora bien, los piratas modernos siguen aterrorizando las rutas marítimas del mundo al igual que en siglos pasados.  Es difícil olvidar a los piratas somalíes retratados magistralmente en la película Captain Phillips, protagonizada por Tom Hanks y dirigida por Paul Greengrass.

Mientras los piratas y corsarios siguen siendo fuente de inspiración en el cine y la literatura, en las organizaciones hacen estragos de forma silente, piratas y corsarios modernos, camuflados de eficiencia, las asedian cotidianamente.

Los piratas eran hombres sedientos de sangre, otros simplemente codiciosos, y algunos tan exitosos y memorables que sus nombres aún revolotean en la memoria colectiva.  En las organizaciones sucede exactamente lo mismo, recordamos piratas o corsarios sedientos de poder, codiciosos y unos más que otros, memorables.

Entre los piratas y corsarios memorables de la historia encontramos a Edward Teach, alias Barbanegra; Anne Bonny, la mujer pirata más famosa de la historia; Samuel Bellamy, alias Black Sam; John Roberts, quien llevó a cabo más de 400 saqueos en las costas de África y del Caribe en tan solo cuatro años; el corsario inglés Sir Francis Drake, noble para unos y forajido para otros; y a Henry Morgan, primero corsario y luego pirata, quien hizo varias incursiones en las costas caribeñas.

Las incursiones del Capitán Morgan en las costas patrias, fueron el origen del venezolanismo muérgano, que se emplea para denominar a las personas malvadas y de mal proceder.

Cuenta la historia que por el año 1669, Morgan asedió las costas del Lago de Maracaibo y tomó por asalto a la ciudad; mató a la mayoría de sus habitantes, no sin antes despanzurrar al Alcalde Mayor y despellejar al Obispo de la ciudad.  Dicen que le sacó y comió el corazón a uno de los prisioneros, tan sólo para sembrar terror.

Luego siguió hacia el Sur, a la población de Gibraltar, situada en la costa del sur del lago y repitió la gracia de Maracaibo. Quince días después regresó a Maracaibo, pero esta vez estaba siendo esperado por las fuerzas españolas y con mucha astucia supo escapar.

La corona inglesa premió al Capitán Morgan, lo nombró caballero y lo encargó de la gobernación de Jamaica, donde luego murió de disentería.

A los seguidores del Capitán Morgan se les conocía como los morganeers, vocablo que fue evolucionando entre los marabinos, hasta transformarse en el actual muérgano.

En la actualidad, al igual que los morganeers que acompañaban a Morgan et al., los piratas y corsarios en las organizaciones van acompañados de sus muérganos, quienes, cuales bandoleros, están acostumbrados a andar en manadas, a la caza de una (em)presa para saquearla.

Hoy día, en las organizaciones es mucho más difícil identificar a los piratas, puede ser prácticamente cualquier persona dentro de nuestro entorno. Se camuflan con sus buenos modales y vestimenta, con su actitud, con títulos universitarios y con un sinfín de certificaciones, con su género, con su edad, con su arte del engaño, y con su buen uso del lenguaje y de las formas.

Una vez logrado identificar a los piratas o corsarios, hacer lo propio con los morganeers es mucho más fácil: actúan en gavilla, son aduladores, suelen tener escasez de criterio, y el sentido común no es común en ellos.

¿Identificas a los piratas, corsarios y muérganos en tu organización?

«Capitán Bravo Foxtrot, in memoriam» Corsario de finos modales y poca eficiencia.

Si te gustó compártelo

Autor: Antonio Pérez Aguirre

Después de mas de dos décadas como marino de guerra, formado como oceanógrafo y en planificación estratégica, decidí colgar el uniforme y afrontar nuevos retos, fue cuando me encontré en una gran encrucijada, no sabía como afrontar el mundo de la empresa privada. En esta ola de nuevos cambios, me tropecé con el fascinante mundo Gerencia de Proyectos y de la fotografía. La que me ha ayudado a entender que en la vida existen diferentes puntos de vista, el ejercicio de ver a través del visor de la cámara le ha dado un nuevo sentido a mi vida personal y profesional.

5 comentarios en “Piratas y Corsarios en las organizaciones (II)”

  1. Cómo es costumbre identificas de modo concreto y preciso a los “muerganos”.
    Es como definir cuál es la diferencia entre piratería y chapuceria.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .