Piratas y Corsarios en las Organizaciones (III)

Generalmente, el actuar de acuerdo a tu ética profesional y tu conciencia no es retribuido ni económicamente ni con ascensos a puestos de confianza de las organizaciones expedidoras de Patentes de Corso, pero esa actitud es parte de la piedra fundacional del auctoritas que acompaña a los verdaderos profesionales; porque hay que defender lo correcto, incluso si tienes que hacerlo solo.

Como hemos explicado en las entregas anteriores, si bien los piratas y corsarios de hecho se dedican al abordaje de buques en la mar para asaltarlos y robarlos, la diferencia estiba en que mientras los primeros son considerados criminales perseguidos por las leyes internacionales, los segundos gozan de una Patente de Corso para cometer esos actos en nombre de un Estado.

Lo mismo pasa en las organizaciones en las que hacen vida una serie de piratas corsarios, expertos en chapucería y que se hacen llamar profesionales con títulos universitarios de cualquier nivel, un sinfín de certificaciones, y que ocupan cargos de relevancia.

Anteriormente a los piratas se les reconocía por sus modales y sus formas, y quizás también por sus olores.  Hoy día, en las organizaciones, es mucho más difícil identificarlos.  Puede ser prácticamente cualquiera dentro de nuestro entorno, camuflado con sus buenos modales y vestimentas, con su actitud, con su género o con su edad, con su arte del engaño y el buen uso del lenguaje y de las formas.

Los piratas no actúan solos per se, siempre andan en gavilla con sus muérganos, banda de aduladores quienes suelen tener escasez de criterio, y el sentido común, precisamente, no es común en ellos.

Pero ¿Qué o quién se le contrapone a estos piratas, corsarios y chapuceros, y a los muérganos de éstos en las organizaciones?

A mi entender no existe una respuesta precisa a esta situación, pero estoy convencido que a los piratas y chapuceros se les combate con profesionales competentes en todos los niveles de la organización.  Es una batalla larga y tortuosa, que lo más seguro es que ocasione bajas en ambos bandos en contienda.

Su nombre original era Sméagol y posteriormente fue nombrado como Gollum 

Si la organización en la que se presente esta situación está consolidada, tiene una concepción estratégica clara en la que se defina entre otros aspectos la Visión, Misión, Objetivos Estratégicos y los Valores Corporativos, y cuentan con un Sistema de Gestión implementado a conciencia, en el que calidad y los sistemas de alerta temprana funcionen, y además los tomadores de decisión están ganados a ello; lo más probable es que los actos de piratería sean detectados a tiempo y se activen los mecanismos de control de daños, bien sea procurando cerrar las brechas con el protagonista de la felonía, o, en caso extremo, con la salida de ese individuo de la organización.

Es irrelevante que digan la verdad, la mentira les gusta más y se acomoda mejor a su sistema de creencias. No importa cuántas verdades digas o cuantas sean fácilmente demostrables, lo que les importa es estar cómodo con lo que creen, aún siendo mentira.

Jesús Lara

Aunque lo indicado en el punto anterior es lo que usualmente está declarado en los sistemas de gestión de la mayoría de las organizaciones, raya en lo utópico; sobre todo en las organizaciones familiares en las que se ha presentado el Mal de Gollum o Síndrome del Fundador, que se caracteriza, entre otros aspectos, porque la estrategia y la planificación son limitadas; la infraestructura organizacional es débil con responsabilidades difusas; los procesos y sistemas de alerta temprana no son considerados para la toma de decisiones, y peor aún, son torpedeados por quienes se suponen son sus principales beneficiarios.  Con estas acciones, entregan, de hecho, o de derecho, a estos piratas, sendas Patentes de Corso que convalidan sus fechorías en nombre de la organización.

La reacción natural de quienes no pertenecen a la jauría de piratas y muérganos es ponerlos en evidencia, corriendo el riesgo de que esa acción se devuelva como un bumerán. Los piratas chapuceros son expertos en el buen uso de los modales y las formas, y con su baja calaña, logran cambiar la apreciación de los actos de piratería a su favor, haciéndoles ver a los tomadores de decisión de la organización que todo ha sido una confabulación planetaria en su contra.

Así que quienes se atreven a ponerlos en evidencia, corren el riesgo de ser juzgados por su mala intención o suspicacia al mal poner a una persona que goza de la confianza de los niveles mas altos de la organización.  En ese caso no queda de otra, sino que aguantar el chaparrón y seguir actuando de acuerdo a tu ética y tu conciencia.

Generalmente, el actuar de acuerdo a tu ética profesional y tu conciencia no es retribuido ni económicamente ni con ascensos a puestos de confianza de las organizaciones expedidoras de Patentes de Corso, pero esa actitud es parte de la piedra fundacional del auctoritas que acompaña a los verdaderos profesionales; porque hay que defender lo correcto, incluso si tienes que hacerlo solo.

"La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa". Albert Einstein.

Autor: Antonio Pérez Aguirre

Después de mas de dos décadas como marino de guerra, formado como oceanógrafo y en planificación estratégica, decidí colgar el uniforme y afrontar nuevos retos, fue cuando me encontré en una gran encrucijada, no sabía como afrontar el mundo de la empresa privada. En esta ola de nuevos cambios, me tropecé con el fascinante mundo Gerencia de Proyectos y de la fotografía. La que me ha ayudado a entender que en la vida existen diferentes puntos de vista, el ejercicio de ver a través del visor de la cámara le ha dado un nuevo sentido a mi vida personal y profesional.

2 comentarios en “Piratas y Corsarios en las Organizaciones (III)”

  1. Reblogueó esto en Oteando desde la cofay comentado:

    Comparto contigo el último de una serie de tres artículos, publicado en mi blog Atenea Gestión Profesional de Proyectos:

    Piratas y Corsarios en las organizaciones (y III)

    Generalmente, el actuar de acuerdo a tu ética profesional y tu conciencia no es retribuido ni económicamente ni con ascensos a puestos de confianza de las organizaciones expedidoras de Patentes de Corso, pero esa actitud es parte de la piedra fundacional del auctoritas que acompaña a los verdaderos profesionales; porque hay que defender lo correcto, incluso si tienes que hacerlo solo.

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  2. Excelente Antonio…. Como dice el refrán “Los mirones son de palo”.. y más, si hay interés … Pasan a ser confidentes por carecer de ética o simplemente, están preocupados por temor o mantener su puesto…. Y de eso, igualmente estamos cundidos…

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